jueves, 25 de octubre de 2012

Guiseppe Garibaldi


Dentro de la serie de tesoros de la Provincia de Corrientes, vamos al siguiente relato. Guiseppe Garibaldi (Niza, 1807-Caprera, 1882) Militar y político italiano. Durante su juventud siguió los pasos de su padre, un marino de origen genovés, y estuvo embarcado durante más de diez años. En 1832 consiguió el título de capitán de buques mercantes. Mientras trabajaba al servicio de la marina sarda, tomó parte en un motín republicano en el Piamonte que resultó fallido. Si bien pudo escapar, fue condenado al exilio. Fue artífice de la unidad italiana. Revolucionario nato protagonista del Risorgimento, proceso de unificación de Italia. En su exilio entre 1836 y 1848 vivió en Sudamérica, donde participó en varios acontecimientos bélicos, siempre al lado de quienes combatían por la libertad o la independencia. A Garibaldi le encomiendan llevar desde Montevideo, para reforzar militarmente a Corrientes provincia sublevada, proveyéndola de pólvora y mercaderías al gobierno de Ferré a fin de crear en el litoral un estado de agitación, para debilitar el poder de Rosas. Rosas, envía al Almirante Guillermo Brown para interceptar a las naves de Garibaldi y el 16 de agosto de ese año se enfrentan en Costa Brava, paraje frente al departamento correntino de Esquina Brown esperaba que ingresara por el río Uruguay pero Garibaldi remontó el río Paraná y fue alcanzado en el límite de las provincias de Entre Ríos y Corrientes Luego de sufrir la derrota, Garibaldi incendió sus naves, llegó a la costa correntina y comenzó un derrotero por la provincia: Esquina, Goya, Santa Lucía hasta llegar a la finalmente capital correntina. En su huida se detiene un tiempo en Santa Lucía donde el italiano tiene amoríos con una lugareña Lucía Esteche. Pronto llegó el momento de la despedida, estando la enamorada embarazada; el extranjero quién nunca se había dado a conocer, en medio de un abrazo, le prometió no olvidarla en el resto de sus días, y añadió que, en su momento, le haría conocer el apellido que debía llevar el hijo o la hija de sus amores....” Nacida una niña el bautismo debió esperar al cumplimiento de la promesa. Un emisario de Guiseppe llegó y le dijo que el apellido del padre se encontraba escrito en la puerta de la vieja iglesia parroquial. Trasladándose hasta allí, encontró grabado el nombre “José Garibaldi” y la niña fue bautizada como Margarita Garibaldi. Posteriormente la Iglesia se restauró y al descubrirse el nombre de Garibaldi en la puerta maciza, la misma fue retirada y llevada a Goya, desconociéndose su paradero y se cree que se haya enviado a un museo de Italia. Pasando a revestir el carácter de tesoro perdido de la Provincia de Corriente. Autora:Marisa Lopez Palmeyro

sábado, 6 de octubre de 2012

LA CAPILLA DEL DIABLO " - Goya – Corrientes

LA “CAPILLA DEL DIABLO" Existen en nuestra provincia tesoros ocultos, desconocidos o casi olvidados, este es uno de ellos, rodeado de una historia atrapante, digna de ser difundida. El 31 de marzo de 1899, Lorenzo Tomasella partido desde el puerto de Génova para hacerse la América. Este italiano se instaló en un paraje muy cercano a Goya que con el tiempo se llamaría “Colonia Carolina”. Durante su travesía transatlántica, la nave que lo traslada sufrió varias tempestades; Tomasella, devoto creyente se encomendó a Nuestra Señora del Buen Consejo a quien le prometió alzar una capilla en agradecimiento a su manda. Al llegar a la provincia y afincarse fue reconocido por su laboriosidad e inteligencia. Incansable lector, no dejó escapar la obra del Dante, quién seguramente influyó en su posterior obra arquitectónica. En el campo de su propiedad comenzó a levantar aquella capilla en honor a la Virgen del Buen Consejo, lo hizo con humildad, sencillez, poniendo lo todo de si mismo y con lo mejor que tenían a su alcance. Altares, adornos y la misma imagen de la Virgen fueron talladas íntegramente en madera, a mano por el aficionado artista, a quien sus lecturas le formaron en su obra una perspectiva dantesca. Al ver los lugareños la ornamentación del lugar no tardaron en bautizaron con el nombre de ‘Capilla del Diablo”. Hoy a pesar de los saqueos a que sido sometida la Capilla, se pueden apreciarse varias de las figuras de la pared, correspondiente a la sacristía que han sido comparadas con imágenes de la Salamandra (cueva del diablo según la creencia profana del sur de Latinoamérica y explica la denominación del lugar. Las campanas de la Iglesia fueron traídas desde Italia. La Capilla del Diablo es símbolo de la fe que animo a nuestros antepasados que no vacilaron en realizar innumerables sacrificios desde su partida del suelo natal, pero cuando las condiciones mejoraban, no dejaban de agradecer cada uno a su manera sus buenaventuras. Por disposición de los familiares en la actualidad esta cerrada para recorrer, pasando a revestir en carácter de tesoro oculto Marisa y Sergio Sebastian Gomez

miércoles, 3 de octubre de 2012


Goya, ubicada en la orilla izquierda del río Paraná


Goya se encuentra ubicada en la orilla izquierda del río Paraná. Es la segunda ciudad más poblada de la provincia de Corrientes; es a su vez la capital del departamento homónimo. Los goyanos -orgullosos de su ciudad- la bautizaron como “La Petite París”, que se puede evidenciar en su arquitectura y actividad cultural cuando la urbe recibía artistas famosos en el Teatro Elsa, hoy Teatro Municipal. Un teatro de estilo eclectico de lineamientos franceses, venido a menos por el tiempo y el desinteres de sus antiguos propietarios. Subsiste con la voluntad de algunas personas que no quieren bajar los brazos. Loable tarea. La villa fue declarada ciudad en 1852, su nombre rinde homenaje a la olvidada pobladora Gregoria Morales de Olivera. Entre los personajes famosos que recorrieron las calles Goyanes se puede contar a la señorita de la alta sociedad porteña Camila O’Gorman, que se refugió con su amado Uladislao escapando de la tiranía de Rosas allá por 1848. Camila era nieta de “La Perichona”, la célebre "amiga" de Santiago de Liniers Yo en esta parte quiero contar sobre Gregoria Morales de Olivera (doña Goya), quien poseía una tienda de ramos generales y vendia codiciados quesos de sabor muy particular; las vacas lecheras de Doña Goya se alimentaban con frutos de “yatay”, variedad de palmera que existía en todos los campos de la región. El “Queso Goya” es uno de los pocos productos de elaboración nacional que goza de esa tan preciada "denominación de origen”. Una reflexión sobre su actual destino Como se pierden nuestras propias creaciones, la falta de valorizaron de cosas importantes que se olvidan. El Queso Goya tiene su origen en el departamento de Goya, Provincia de Corrientes. ¿Qué pasó con el queso de Doña Goya? Muchos pobladores se preguntan lo mismo que yo. Me alegra saberlo. A la vera del río, Doña Goya esperaba a los comerciantes con ese queso común y frescón. En la actualidad se elabora este queso en la Región Pampeana, en forma industrial y artesanal Autores: Marisa Lopez Palmeyro y Sergio Luis Sebastián Gómez Fernández. Que hoy se presenta como coautor de este blog. Gracias Sergio.

jueves, 12 de julio de 2012

“San Luis del Palmar” (pueblo peregrino)


San Luis del Palmar Pueblo peregrino. Próximo a la ciudad Capital de Corrientes, se encuentra la pujante ciudad de San Luis del Palmar, autodenominado: pueblo peregrino. Se preparan para el viaje durante todo el año, aperos, animales, carruajes, vestuario y los mas variados enseres, para estar presente el 16 de julio y rendirle homenaje a la Virgen de Itatí. Gran segmento de su población parte desde el día 13 para recorrer los casi 100 kilómetros que lo separan de Itatí, siendo curioso es que lo hacen a las usanzas antiguas, a caballo, en carros y hasta carretas. Todo en un clima festivo de mucha alegría y devoción. Este fervor es contagioso ya que delegaciones de pueblos cercanos, viajan para unirse y acompañar a los peregrinos sanluiseros. Van con todos sus avíos para pasar lo mas confortable posible y llegar a su destino. Además de esta gran peregrinación San Luis del Palmar, también visita todas las fiestas patronales vecinas. Fenómeno social que tal vez tenga su origen en las costumbres nómades de los guaranís o en la antigua influencia española de las peregrinaciones a Santiago de Compostela, o tal vez en el sinergismo de ambas, cualquiera sea la razón dan lugar a una colorida y pintoresca caravana, que vale ser conocida.

viernes, 28 de octubre de 2011

Ángeles somos, ángeles somos




Ángeles somos, ángeles somos, venimos a pedir colación y rogamos tu bendición”, “Ángeles somos, del cielo bajamos, pan queremos, ¿hay por quién rezar en la casa?”, distintos versos que los niños entonaban al tocar a las puertas de las casas. Los versos que se recitaban al visitar cada uno de los hogares varían de acuerdo con las costumbres del lugar, y muchas veces a las deformaciones propias de la transmisión a través de la tradición oral. Pero tenían en común dos elementos: las bendiciones y las golosinas o “colaciones".
Celebración con luminarias, comidas típicas, historias y fogones
Recuperar la tradición por la familia
El trabajo de recuperar la fiesta tradicional tiene distintos promotores. Por un lado, están quienes viven emociones a través de los relatos de los mayores, las que quieren que se conviertan en sus propios recuerdos y los de sus hijos. Por el otro, instituciones que tienen como “tarea” la recuperación y revalorización de las raíces tradicionales. Aún desde puntos de vista distintos, la idea es la misma: volver a poblar las ciudades de angelitos pidiendo golosinas a cambio de bendiciones.
Una fiesta tradicional que se conmemora el 1 de noviembre, fecha de la Solemnidad de Todos los Santos. Esta costumbre, que aún perdura en algunos pequeños pueblos del interior, consistía en que los niños se disfrazaran de angelitos, y recorrieran las casas intercambiando bendiciones por algún dulce. “Ángeles somos, del cielo venimos, trayendo regalos. Colación, colación, su bendición”; “Ángeles somos, ángeles somos, venimos a pedir colación y rogamos tu bendición”, “Ángeles somos, del cielo bajamos, pan queremos, ¿hay por quién rezar en la casa?”, distintos versos que los niños entonaban al tocar a las puertas de las casas. Los versos que se recitaban al visitar cada uno de los hogares varían de acuerdo con las costumbres del lugar, y muchas veces a las deformaciones propias de la transmisión a través de la tradición oral. Pero tenían en común dos elementos: las bendiciones y las golosinas o “colaciones”.
Dice también la tradición que algunas veces los bulliciosos chicos ofrecían serenatas de cánticos de distinto tipo, y que las primeras casas en ser visitadas eran aquellas en las que había fallecido un bebé o algún niño pequeño. La idea era que la presencia de angelitos podría recordar a la familia que el infante que había fallecido hoy formaba parte de las huestes de ángeles del cielo, ayudándolos así a mitigar su dolor.
Me contaron que después por las noches salían los “Ángeles Loros”, cantado y dando serenatas.
Ya pedían otras cosas, bebidas etc. Que era una sana costumbre donde todos conjuran en una hermosa.
Halloween, o cuando las brujas desplazan a los ángeles y santos.

*Esta en nosotros conservar nuestras costumbres y tradiciones*

jueves, 27 de octubre de 2011

Aventura americana de Vicente Blasco Ibáñez




Valencia (España) ni conoce la obra del escritor Vicente Blasco Ibáñez, pero cocina el guiso de arroz como nadie en Riachuelo siguiendo la tradición estrenada en esta localidad del litoral argentino por el genial novelista valenciano.
El guiso de arroz de Claudia, ganadora durante dos años consecutivos del concurso de cocina de Riachuelo (Corrientes, norte del país), es herencia de la típica paella valenciana, aunque sustituye el pescado y el marisco -inexistentes en la zona- por pollo, carne vacuna y una buena cantidad de cebolla, pimiento rojo, perejil, orégano y mandioca o, en su defecto, papas.
"Normalmente lo hago con arroz, pero es posible hacerlo también con fideos", explica esta cocinera de 35 años que se inició en la preparación del plato hace veinte años y que, sólo una vez, cocinó el arroz "a la española", dice, con marisco y pescado, aunque "no me acuerdo ni siquiera de los nombres de los bichos".
Enamorado de Argentina
La receta del guiso de arroz que tantas satisfacciones le ha dado a Claudia es fruto de la Aventura americana de Vicente Blasco Ibáñez (Valencia 1867), quien, cuando ya había alcanzado reconocimiento como escritor y periodista, quiso probar suerte en el Nuevo Mundo.
El autor de "Los cuatro jinetes del Apocalipsis" realizó en 1909 un primer viaje a Argentina en el que quedó absolutamente enamorado del país y fue nombrado miembro honorario de la Academia de Literatura.
De su experiencia resultó el libro "Argentina y sus grandezas", que tuvo tal repercusión que las autoridades le invitaron a instalarse en territorio argentino.
En agosto de 1910 emprendió su segundo viaje a Argentina y cerró la compra de terrenos en la provincia de Corrientes para iniciar su etapa como agricultor y colono.
Eligió tierras fértiles del litoral bañado por el río Paraná para desarrollar su "sueño americano", que comenzó con la creación de la colonia "Cervantes" (Río Negro), a la que poco después siguió la comunidad que bautizó como "Nueva Valencia", cuyo territorio forma parte de los que hoy se conoce como Riachuelo (unos 1.100 kilómetros al norte de Buenos Aires).
Se trata de un lugar con especial significación para la historia argentina porque fue escenario de una de las más importantes batallas de la guerra de la Triple Alianza (Brasil, Argentina y Uruguay) contra Paraguay.
Primera Guerra Mundial le sorprendió en Francia, donde murió en 1928. Entretanto, "Nueva Valencia" se convirtió en blanco de litigios por la posesión de las tierras y los emigrantes valencianos que acompañaron al novelista en su aventura se dispersaron poco a poco, unos para volver a su lugar de origen y otros para instalarse en la ciudad de Corrientes, la capital de la provincia.
Pero, pese al fracaso de su proyecto, un siglo después de la llegada de Blasco Ibáñez a "Nueva Valencia", la comunidad sigue fiel a su tradición arrocera y a su pasión por el guiso de arroz.
La antigua colonia valenciana del litoral argentino ha sido una de las escalas de la expedición fluvial Paraná R' Angá, que se desplaza lentamente por las aguas del río con destino a Asunción (Paraguay), con una tripulación integrada por científicos, artistas e intelectuales.
De ahí sale la costumbre de comer Paella a la Valencina en Corrientes (solo teníamos río)..Con los años es la que comemos en la actualidad ( con mariscos pollo..)
Por una gran inmigración de valencianos, tentados por “Nueva Valencia”.